El Secreto de Obama

EL SECRETO DE OBAMA

Permíteme que te plantee una duda. Imagina que una persona que se califica a sí misma como experta en un tema o que deja que otros la denominen así, escribe un libro sobre el área de su “expertez”. Y resulta que ese escrito está plagado de inexactitudes o incorrecciones, las cuáles delatan a su autor/a como todo lo contrario de lo que se proclama.

En este punto se me ocurren dos posibilidades, La primera es que esta persona honestamente explique en el libro lo que sabe acerca de la materia en cuestión, entendiendo que lo que explica, no sólo es veraz, si no que, además, tiene la calidad mínima para aportar valor al lector, de forma que su figura de “experta” quede refrendada.

La segunda posibilidad es que esta persona escriba sobre el tema a sabiendas que no es una “experta”, pero indicando en la publicación que sí que lo es o dejando que otras personas la califiquen como tal.

Bajo tu punto de vista, si tú como lector te sientes defraudado o incluso engañado después de leer el libro del “experto/a” ¿puedes atribuir al autor la misma responsabilidad en el primer caso que en el segundo? Tú podrías pensar que en el segundo caso, aquel en el que el autor se atribuye conocimiento experto sobre algo sabiendo que no es así, está presente el engaño, por lo tanto, podrías llegar a la conclusión que, en este caso, la responsabilidad es mayor. No te faltaría razón.

Aunque, en el primer caso, aquel en el que la persona cree que lo que sabe es todo lo que hay que saber para ser experto, se me ocurre otro tipo de responsabilidad o, mejor dicho, de falta de responsabilidad: la de no evaluar su propio grado de conocimiento con relación a la situación de la materia en este momento.

Por poner un ejemplo, imagina que un médico actual te diga que para curarte una gastroenteritis no hay nada mejor que tomar tres cucharadas de aceite de ricino porque, honestamente, piensa que ese es el mejor de los remedios posibles para curar la dolencia. A mí me parecería genial la honestidad del doctor, pero pensaría inmediatamente en si realmente esta persona está preparada o no; o pensaría si es que obtuvo el título de medicina en alguna facultad de medicina alternativa (muy, muy alternativa) de alguna región oculta de la India; o, incluso me preguntaría acerca de la calidad y el conocimiento de la persona que le enseñó medicina.

Las consecuencias derivadas de toparte una persona “experta” en cualquiera de las dos alternativas pueden ser nefastas para alguien que se acerque a la medicina, no ya con ánimo de superar alguna dolencia, sino con el de aprender alguna cosa útil del tema.

Una primera consecuencia podría ser que el incauto paciente piense que la medicina, al fin y al cabo, no es tan efectiva o científica como dicen que es. Otra de las consecuencias podría ser que alguien pensase que todos los médicos son iguales, que todos son igual de poco serios (¡qué suave me quedó el adjetivo!). Otras personas más, podrían sentirse estafados al descubrir que el autoproclamado médico experto no es más que un charlatán de feria.

Desgraciadamente, en el mundo de la PNL (en España especialmente) encontramos a infinidad de “médicos expertos” amantes del aceite de ricino. Eso sí, muchos de ellos están entrenadísimos en mostrarlo en un bonito envase, acompañarlo de un bonito marketing y venderlo a precio de “elixir de la eterna juventud” aprovechando el desconocimiento, la buena disposición y la ingenuidad del público asistente.

En todo caso, cómo diferenciar entre un “experto” del tipo “yo pensaba que sabía de PNL” del “experto” “como éstos no saben de PNL les voy a vender la moto”. Pues creo que no es fácil y tal vez importe poco desde el punto de vista de la persona que quiere adentrarse en este mundo, si no fuese porque a los aventureros del negocio fácil se les intuye cierta mala voluntad y ánimo de engañar al personal.

Yo no sé si la autora del libro El Secreto de Obama, Mónica Pérez de las Rozas es de un tipo u otro. Es más, salvo en escasas excepciones, tiendo a creer en la buena voluntad de las personas, así que tenderé a pensar que las numerosas inexactitudes que sobre la PNL aparecen en su libro se deben a que, todavía, Mónica Pérez piensa que el análisis “pnlístico” de un discurso consiste en identificar los predicados visuales, auditivos y kinestésicos que aparecen en el texto y punto.

Entenderé que no le explicaron que el análisis de un discurso desde la PNL pasa, entre otras cosas, por atender a cómo el orador/a genera y maneja estados, cómo utiliza los anclajes espaciales, vocales y verbales, si realiza marqueos analógicos y cuáles son alguno de ellos, qué tipo de palabras con densidad semántica emplea para la generación de estados potentes, qué estructuras de lógica lingüística son más comunes, cómo utiliza patrones de inferencia plausible o los patrones de lenguaje hipnótico o…

Atribuiré a un mal entendimiento de lo que es la PNL cuando intente descifrar a que se refiere la autora cuando dice que Obama “utiliza la PNL de forma natural”, nominalizando la PNL, cosificándola como si fuese un mando a distancia. Supongo que eso es lo que pasa cuando alguien define o entiende que la Programación Neuro-lingüística es simplemente un conjunto de técnicas a aplicar y no sabe que se trata de un proceso cibernético.

Deduciré que los profesores de Mónica Pérez no le explicaron adecuadamente las presuposiciones de la PNL. En el libro, la autora hace un repaso de cada una de estas presuposiciones, poniendo ejemplos de cómo Obama cumple con ellas. Con ello pretende demostrar el talento natural del presidente de los EEUU y su habilidad para conectar con la gente. Si la autora hubiese entendido qué son las presuposiciones de la PNL y el propio concepto de presuposición, se daría cuenta de, al menos, estas dos cuestiones:

1. Que una presuposición puede definirse como lo que tiene que ser cierto para que algo más (eventualmente una afirmación), sea cierta. Dicho de otro modo, que las presuposiciones de la PNL son un punto de partida que aceptas como cierto y válido para aceptar la PNL. Como la PNL es aplicable a todas las personas y las presuposiciones de las que hablamos son de toda la PNL, las presuposiciones de la PNL se aplican a todas las personas. Sí incluida Obama.

2. Por lo tanto, cualquier persona podría encontrar ejemplos de cómo el Pato Donald o Leo Messi, cumplen con todas y cada una de las presuposiciones de la PNL. Y claro, podrían hacer lo mismo con la vecina del quinto, con George Bush o con Joe el fontanero.

Llegaré a la conclusión que entendió mal el concepto de creencia cuando afirma lo siguiente: “ ‘Yes, we can’ no es sino lo que en PNL se denomina una afirmación, es decir, una frase que si se repite convenientemente se convierte en una creencia”. Vamos a ver, por dónde empezamos. Para empezar, cualquier cosa que se afirma, se hace a través de una frase afirmativa, en PNL y en física cuántica, pero eso no es lo importante. La autora dice, “el ‘Yes, we can’ es una afirmación, es decir, una frase que si se repite de forma conveniente se convierte en una creencia”. Démosle la vuelta a la frase: “una frase que se repite convenientemente es una afirmación”. Quedémonos con “una frase que se repite convenientemente es una afirmación”. Vale, entonces la frase “¿vendrás hoy a cenar?”, ¿se convertirá también en una afirmación si la repito convenientemente? Por lo tanto, por generalización, una frase interrogativa ¿pasa a ser afirmativa si se repite convenientemente? ¿Y cuando eso ocurre se convierte en una creencia?

¡Genial, voy a probarlo inmediatamente! La frase que escojo es la siguiente: ¿Soy Brad Pitt? Si es como la autora dice el proceso será el siguiente: Repitiendo la frase interrogativa convenientemente se convertirá en afirmativa, es decir “soy Brad Pitt”. Y si esta afirmación la sigo repitiendo convenientemente se convertirá en creencia, es decir, ¡creeré que soy Brad Pitt! ¡Guauuu! ¡Los psiquiátricos deben estar llenos de personas que se preguntaban cosas convenientemente!

En fin, yo no soy experto en PNL pero, como estudiante de la materia si que me creo en el deber de prestigiarla lo máximo posible y eso pasa, entre otras cosas, por separar el grano de la paja, diferenciar aquellos que aportan y ayudan al desarrollo serio de la disciplina, de aquellos otros advenedizos en busca del negocio fácil.

 

El secreto de Obama
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Título: El secreto de Obama. Descubra las claves de su oratoria y conozca al presidente de los EEUU

Autor: Mónica Pérez de las Heras

Editorial: Bubok

Páginas:267

Temática: Oratoria, PNL

Precio aproximado: 9’90 euros en pdf, (www.bubok.es)

ÓSCAR FERNÁNDEZ

El secreto de Obama (Acción Empresarial)


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